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Que nos toque el sol  
     
 

No fue de malo, Nico. A veces cuando vienen los amigos de mamá y papá a conocerte, yo escucho que les dicen: “¿y Lautaro, cómo se lo tomó?”, y todo el tiempo me están preguntando si estoy contento y esas cosas. Yo les digo que sí pero es como si quisieran que les diga que no porque al rato me vuelven a preguntar. Me parece que quieren ver si estoy celoso. Celoso significa que no quería que nacieras. Pero yo sí quería que nacieras, porque quería tener un hermanito como tiene Azul. Y hasta me puse un poco triste cuando tuve que echarte la culpa a vos, no pienses que fue tan fácil. Mirá, si no estuvieran los palos estos de la cuna, te abrazaría para que veas que no fue de malo, Nico. Lo que pasa es que cuando yo me porto mal me retan y me explican todo de vuelta como si fuera un bebé. En cambio si vos tirás la comida al piso o te cagás encima, se ríen y nomás dicen “mirá la que se mandó Nicolito”. Igual, es así al principio nada más, no te creas. Después cambia la cosa: en vez de reírse se gritan entre ellos a ver a quién le toca limpiarte o quién te prepara la mamadera para que te duermas, pero es al revés, se pelean por no hacerlo. Y además te empiezan a mirar con cara fea, como si se hubieran aburrido un poco de vos porque ya no sos algo nuevo. Te lo digo por experiencia, eh. Porque vos tenés así (bah, no sé cómo se hace, debe ser con la mano cerrada), y yo tengo así. Soy mucho más grande, ¿ves?, “de otra generación”, creo que se dice. Azul también es de otra generación, como yo, pero ella sabe más cosas porque se las enseña su hermano más grande, que tiene así, como los dedos de las dos manos. Y ella después viene y me cuenta todo a mí. Sabe un montón de secretos que no saben los demás: que Papá Noel son los padres, o que lo de la cigüeña es mentira, o que la abuela Esther no va a volver porque está en el cielo. También sabe muchos trucos para hacer las cosas que los grandes no nos dejan, sin que se den cuenta. Por ejemplo, me mostró la cara que hay que poner cuando te están por retar. Así, ¿ves? Y lo de decir que fuiste vos fue idea de ella. “Siempre funciona”, me dice. Aunque el otro día le cortó el pelo a su hermanito y sus papás se dieron cuenta de que había sido ella y la mandaron al rincón. No te das una idea lo aburrido que es cuando te mandan al rincón. Por ahí el hermanito de Azul todavía es muy chico para cortarse el pelo y por eso no le creyeron. Pero bueno, es el castigo por no haber pensado en todos los detalles. Después tenía miedo de hacer algo malo y que la pongan en penitencia de nuevo. ¿A vos te parece, Nico? Yo le decía que no les dé el gusto, que lo del rincón lo hacen para eso. Además, ahora me había quedado con ganas de probar yo eso de mandarse una macana y que no te agarren; quería ver cómo se siente, pero me asustaba un poco hacerlo solo. Así que le insistí hasta que me dijo que bueno y pensamos alguna promesa para hacernos. Ella pensó más rápido, como siempre, y dijo que cada uno tenía que hacer un dibujo en una pared de su casa. “¿Y qué dibujamos?”, le pregunté yo, pero ella me tapó la boca con la mano para que me calle mientras se le ocurría algo. Se quedó un rato pensando hasta que fue como si se le prendiera una lamparita encima de la cabeza igual que en los dibujitos ¿viste?, sólo que sin la lamparita. Entonces me contó que se fueron de vacaciones a un lugar que se llama Titicaca. Si. ¿Viste qué gracioso? Yo al principio me reí y le hice chistes, pero ella se enojó porque no la dejaba concentrarse. Me contó que es un lago grande como el mar y que tiene una isla que se llama Sol y otra que se llama Luna. Bueno, nos dimos la mano para cerrar el trato y después tuvimos que hacer ta-te-ti porque los dos queríamos la del sol. Pero ganó ella, así que a mí me tocó la de la luna. La hice bien grande, como una C gorda, toda verde porque es una isla, y abajo le dibujé el lago. También puse estrellas como si fueran islas alrededor, pero las hice de color negro porque las islas que son más chiquitas son como piedras, ¿me seguís? La verdad que me quedó bien, yo no sé por qué a los grandes no les gustan esas cosas y dicen que dibujar en la pared es portarse mal. Pero no importa, porque el hermano más grande de Azul nos contó un truco: si uno hace cosas feas y después se las confiesa a alguien, es como si no las hubiera hecho. Y entonces puede ir al cielo igual. Por eso te estoy contando. Porque después de que sea grande, yo quiero ir al cielo para ver a la abuela Esther. Además, lo que tenés de bueno vos es que no sabés hablar, y eso siempre viene bien. Igual traje los crayones que usé, por las dudas, no sea que me pase como le pasó a Azul cuando le cortó el pelo a su hermanito. Te los dejo acá, debajo de la almohada. Pero no vayas a comértelos, eh. Mirá que mamá siempre me está diciendo que te tengo que cuidar mucho porque yo soy tu ídolo. ¿De dónde lo habrá sacado? Sabés, Nico, cuando vio el dibujo y yo le dije que habías sido vos, me dijo: “después vos y yo vamos a tener una conversación”. Seguro que me va a preguntar si sigo contento y esas cosas, pero quedate tranquilo que yo le voy a decir que sí. Lo que pasa es que en ese momento no me podía hablar mucho porque se había inundado toda la casa y estaba sacando el agua con un balde. No sabés, era un lío. Y entre papá y el tío Marcos trataban de sacar la luna a la calle, mientras decían un montón de malas palabras porque estaba pesada. Me muero de ganas de saber cómo le quedó el dibujo a Azul. ¿Viste que nombre raro que tiene? Sí, es como el color. Pero igual es muy linda, es la más linda de todo el jardín. Por eso le voy a pedir que sea mi novia. Seguro que le salió bien ¿no?, yo creo que sí, porque ella dibuja muy lindo. Lo más divertido es que su casa ahora debe estar toda iluminada como si fuera de día. Por eso los dos queríamos que nos toque el sol, ¿entendés? Bueno, ahora mejor me voy a dormir, Nico. Porque seguro que en cualquier momento te despertás llorando y si viene mamá y nos ve charlando a esta hora, imaginate, le va a parecer sospechoso.

 
     
   
 
 
La ciudad de los anónimos - Daniel Domergue - danieldomergue@hotmail.com
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