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Grupos armados de pensamiento  
     
 

Según el último estudio realizado por mi primo Heráclito, el surgimiento de grupos armados de pensamiento ha disminuido considerablemente en nuestra comunidad. Naturalmente, esta merma en el ejercicio intelectual per cápita ha provocado un notorio crecimiento de la tasa de natalidad, debido a que el tiempo anteriormente implementado en intercambios de esta clase ha pasado a ser invertido en la procreación. Del mismo modo, se ha percibido un aumento en la expectativa de vida, que encuentra su explicación mediante una ecuación sencilla: a menor consciencia de los males que acechan a nuestra comunidad, menor preocupación y mayor longevidad.

El problema que todo esto acarreó, siempre según el estudio de mi primo Heráclito, fue que la economía se vio saturada. La cría de golondrinas, principal industria de nuestra comunidad, no era suficiente para satisfacer las necesidades básicas de la población. Dejó de haber excedentes destinados al trueque por otros productos ya que toda la ganancia debía ser volcada al consumo interno. Estos graves inconvenientes pusieron las cosas en su lugar en un primer momento en cuanto a los números, pero luego la situación se desmadró y no había manera de frenarla. El hambre y la peste acabaron con la vida de miles de recién nacidos. Los gobernantes, preocupados, decidieron recurrir a los pocos grupos armados de pensamiento que aun persistían, y que a esa altura habían pasado a la clandestinidad.  Se comunicaron con mi primo Heráclito para llegar a ellos, ya que él los había ubicado en sus recónditas guaridas al momento de censarlos.

Los grupos armados de pensamiento estuvieron pensando largamente cómo revertir la situación. Cuando hallaron la solución, se dirigieron a la oficina del alcalde y su principal representante tomó la palabra: para acabar con la miseria de nuestra comunidad, simplemente debemos erradicar el pensamiento en las golondrinas. De ese modo aumentaremos su reproducción. Para poder cubrir los recursos de su alimentación a medida que crezca la industria, les ataremos un piolín en la pata de manera que puedan ir a buscar su propio alimento y luego regresen para ser nuestro alimento. Nuestra economía será tan grande, que pronto podremos desarrollar en nuestra comunidad el sistema ferroviario, las carreteras, centros médicos y escuelas. Una vez que los integrantes de la comunidad hayan recuperado el pensamiento, dejaremos ir a las golondrinas. Entonces haremos el poema más largo jamás escrito, contando nuestra experiencia. Cada miembro de la comunidad aportará un verso, que deberá ser una combinación de palabras nunca antes combinadas. En cada caso, una frase inédita para la humanidad. Nuestra comunidad adquirirá fama mundial. Poetas y viajeros la visitarán, generando un cuantioso ingreso de divisas. Eso no sólo nos permitirá saciar con creces nuestras necesidades básicas, también sentará un propicio escenario para el desarrollo de nuestro oficio común, el de poetas masivos. Entonces podremos inventar también el poema más corto jamás escrito, y aquel que contenga todas las frases antes pronunciadas en la historia humana.

Por último, iremos en busca de las golondrinas. Les devolveremos el pensamiento y les explicaremos las reglas de la economía, las necesidades de antaño y las invitaremos, humanamente, a que realicen el primer poema escrito puramente por golondrinas.

 
     
   
 
 
La ciudad de los anónimos - Daniel Domergue - danieldomergue@hotmail.com
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