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Silencio que espera  
     
 

Hace ya un tiempo que vengo juntando palabras tardías
Que guardo para la mujer exacta
Me surgen a diario, de a montones
Pero ninguna es la correcta
Y las voy almacenando en un cajón

Se van acumulando hasta que el cajón empieza a desbordar
Y entonces desocupo otro, lo vacío sin importar lo que haya en él
Medias, fotos, cubiertos
Lo lleno de palabras tardías

Este cajón sigue la misma suerte
Rápido desborda y debo desocupar uno nuevo
Lo vacío, sin conmoverme por lo que refugie
Pijamas, recuerdos, marihuana
Acumulo cientos de palabras y ninguna es la correcta

Las palabras no cesan y me paso así
La mitad del día vaciando cajones
Y la otra mitad llenándolos de palabras tardías
Cada tanto duermo, pero no tengo mucho tiempo
Porque las palabras no tienen tiempo

Me visto con los pijamas, uno encima del otro
Me pongo todos los pares de medias
Quemo las fotos, consumo la marihuana, olvido los recuerdos
Necesito liberar todos los cajones
Para poder cobijar tantas palabras tardías

Aun así estos escasean
Por las noches salgo a robar cajones
Los amontono por toda la casa
Sobran las palabras pero ninguna es la correcta

Empiezo a sacrificar mis libros
Los vacío de sus palabras para guardar en ellos las mías
Aniquilo versos, cronopios, griegos, zapatistas
Asesino a Juan Salvo, a Ernesto Guevara
Destruyo el mundo de Sofía

Luego apilo las palabras en la cama que ya casi no uso
Cada vez duermo menos porque las palabras no tienen tiempo
Las meto en el hueco de mi guitarra, en la heladera
Las pego en las paredes

Hace ya un tiempo que vengo juntando palabras tardías
Y se me está acabando el espacio
Pronto voy a estar enfermo
Se están pudriendo de a poco y me cuesta respirarlas

Mi casa está atestada de millones de palabras
Y ninguna es la correcta
Si intento que dejen de fluir aparecen con más furia
Si trato de deshacerme de ellas vuelven a entrar por debajo de la puerta

Sólo puedo seguir almacenándolas, hasta que adquieran sentido
Debo guardarlas donde sea
Hasta que la mujer exacta me pida por fin escucharlas
Y así dejen de ser palabras tardías

Entonces las tomaré de a miles de los cajones
Las arrancaré de las paredes
Le concederé todas las palabras
Una a una las escribiré en su cuerpo y recobrarán vigencia

La mujer exacta me dará a cambio
La única palabra que me falta
Sacará de su bolsillo la palabra correcta y me la dirá al oído

 
     
   
 
 
La ciudad de los anónimos - Daniel Domergue - danieldomergue@hotmail.com
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